ELEFANTES EN EL DELTA DEL OKAVANGO

El delta del Okavango siempre me ha parecido un lugar mágico, cuna y refugio de los grandes mamíferos africanos. Entre ellos, el elefante africano es quizá la imagen más emblemática, un animal extremadamente social, inteligente y con sentimientos muy similares a los nuestros. Por eso, la fotografía de elefantes me parece un nexo de unión entre la fotografía de naturaleza y el reportaje social; el comportamiento entre machos, los cuidados a las crías por parte de todos los miembros del clan, la organización matriarcal, etc. Todo ello son conductas que merecen se documentadas.

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Los elefantes realizan largas migraciones anuales y es un privilegio poder observar a estos animales desde el aire, pues dejan sus caminos marcados en toda la zona de humedal, en muchos casos, se observan las manadas de hembras con sus crías, pero en este caso conseguí captar a estos dos machos jóvenes.

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La mirada de un elefante transmite esa calma y sabiduría que sólo un animal en la cumbre de la cadena trófica es capaz de poseer. Se saben poderosos, de ahí que en todo momento se muestren tranquilos y sosegados.

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Una expedición de varios días en Mokoro, embarcaciones típicas del Delta del Okavango, me facilitó el contacto cercano con los elefantes, puesto que se puede llegar a ellos en completo silencio y no perturbar su actividad. Fue maravilloso que esta hembra embarazada me dejara acercarme a pocos metros de distancia para poder hacer esta fotografía.

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Los elefantes se están moviendo entre diferentes territorios a lo largo del día. Deben atravesar grandes áreas inhóspitas en muchos casos durante días hasta encontrar pequeñas lagunas de agua donde reponer fuerzas. A unos pocos kilómetros de uno de estos remansos de vida y paz, encontré a esta hembra rezagada de la manada que iba acelerando su paso a cada segundo, según se iba acercando al ansiada agua. 

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Las pequeñas charcas que se encuentran en mitad del recorrido son lugares de ocio y aseo. Podría pasarme horas y horas observando el comportamiento de estos animales que llegan sedientos y acalorados. Se dan un baño, sacian su sed y tras unos minutos de descanso continúan su camino.

 

En este caso, una gran manada de hembras con sus crías, ocuparon la charca y me regalaron la posibilidad de documentar su momentos de alegría y alivio al encontrar agua

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Los jóvenes elefantes aprenden constantemente de los miembros de su manada. esta pequeña cría estaba aprendiendo a beber agua con poco éxito bajo la atenta mirada de su madre

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Los jóvenes machos miden su fuerza y poder desde que se detectan. También existen lazos de amistad entre ellos. Por eso captar esta fotografía me parecía un momento muy significativo. Dos machos que llegan a beber tras un largo camino de migración y se saludan al verse de nuevo durante largo rato, antes de reponer fuerzas para su siguiente etapa de su recorrido.

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Paseando en bote por el rio Chobe comencé a seguir a este macho de elefante africano que cruzaba el rio. Parecía que estaba intentando alejarse de todos los barcos de turistas; pero de repente, se detuvo y comenzó a beber agua tranquilamente sin importarle las miradas y presencia de docenas de personas que se deleitaban con su presencia majestuosa. Esto me permitió mostrar, como estos animales han aprendido a convivir con el ser humano de forma pacífica; puesto que cada día deben ser observados por ciento de ojos curiosos.

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